Publicidad:
La Coctelera

CRUZANDO EL PUENTE

TE INVITO A CRUZAR EL PUENTE DEL ÉXITO

2 Septiembre 2008

TE QUIERO COMO ERES

Narrador —¿Adónde llega una mujer para

encontrar su belleza externa, y hasta qué punto

su alrededor la transforma? Todo esto lo

descubrí un día...

Laura [Para sí] —Un día a eso de las 11:30 a.m., me

senté a respirar, a meditar un poco y a olvidar la rutina

de mi vida singular, no me quejo, pues mi casa es una

normal, tiene todas las paredes pintadas de blanco, el

jardín está a mi gusto, y en mi cama habita un doble

calor, el mío y el de mi esposo Ricardo, él siempre me

ha ayudado. No sé por qué, pero desde hace unos días

siento que algo se ha apoderado de mí para hacerme

dudar de su amor. No dije nada, me encerré en el cuarto,

a media luz, y comencé a desvestirme, mi cuerpo se veía

como una protuberancia, me paré frente al espejo y sólo

pude llorar. Al día siguiente, aquella mujer que era yo,

había cambiado.

Laura —¿Cómo te fue hoy en el trabajo, mi amor?

Ricardo —Como siempre, Laura, ¿Qué hiciste de

comer?

Laura [Para sí] —Ricardo no me preguntó por mí,

él sólo tenía hambre. Así que no le dije nada y le serví la

comida.

Ricardo [Para sí] —Laura no me contestó, sólo me

sirvió la comida. Parecía molesta, yo estaba cansado, y

no le dije nada, eso sí, le lancé mi mejor sonrisa.

Laura [Para sí] —Entonces Ricardo me lanzó la más

bella sonrisa, la misma sonrisa que me sonrojaba,

aproveché el momento y le pregunté: Ricardo, ¿Me veo

gorda?

Ricardo [Para sí] —Laura siempre aprovechaba mis

sonrisas para preguntarme cosas sobre las que conocía

la respuesta, así que respiré hondo y le contesté con otra

pregunta: ¿Otra vez la misma pregunta?

Laura —Ricardo yo pienso que tú estás conmigo

por lástima.

Ricardo [Para sí] —Laura siempre acostumbraba,

por lo menos una vez a la semana, entrar al mismo

detalle, volví a respirar y le dije: Laura si tú quieres

rebajar tienes que utilizar tu fuerza de voluntad, de otra

manera esta discusión no tiene ninguna importancia.

Laura —Ricardo hoy me noté las piernas más

hinchadas que nunca, la gordura me está matando.

Ricardo —Yo no te quiero ver deprimida, yo quiero

volver a ver tu sonrisa. ¿Por qué no vamos a un doctor

para que te evalúe?

Laura —Ricardo los doctores siempre me dicen lo

mismo, haz ejercicio, elimina las calorías, yo necesito

un milagro, un acto de magia o de fe, a cada instante

sueño con abrir mis ojos y despertar de esta pesadilla.

Ricardo, dime que no estoy gorda, dime que todo esto

es un cuento, una mentira.

Ricardo —Laura despierta a la realidad, si tú no te

quieres ayudar, yo no puedo hacer nada por ti, tú tienes

que poner de tu parte.

Laura —Yo sí voy a poner de mi parte, ya verás.

Voy a comprar la máquina nueva que salió para hacer

ejercicios, y me voy a comprar también unas pastillas

que están anunciando para rebajar. Ya verás Ricardo, te

digo que no voy a necesitar de ningún doctor, porque

yo voy a rebajar por mi propia cuenta, y rápido.

Ricardo —Mi vida, en la marquesina hay como

cinco máquinas de esas, y, ¿Ahora vas a comprar otra?

Tú las usas por unas cuantas semanas y luego dices que

no sirven. Con las pastillas es lo mismo, ¿Cuántos potes

de pastillas has comprado y luego dejas el frasco a mitad,

porque según tú no hacen nada o porque te caen mal?

Laura —Ricky, en mi interior creo que yo nunca

podré rebajar, mi interior me dice que esto es un castigo

de mi organismo para estropear mi alma.

Ricardo —En este camino no vas a andar sola, yo

lo voy a recorrer contigo hasta el final. Lo que te digo es

que yo no quiero que te vayas a enfermar.

Laura —Bueno, yo hoy no voy a comer. Voy a

empezar a hacer dieta desde hoy.

Ricardo [Para sí] —Laura entró a su cuarto, nunca

la había escuchado hablar con tanta seguridad. Esta vez

yo sentí que las cosas serían diferentes. Cuando yo me

enamoré de Laura ella ya estaba gordita. Por eso en las

noches cuando rezo le pido a Dios porque ella cambie y

que aunque sea por un momento Laura pueda verse

desde mis ojos.

Laura [Para sí] —Entré a mi cuarto con una

seguridad que intimidaba. Comencé a hablar sola, como

en mis días de juventud, aquellos días en los que soñaba

con ser una reina de belleza como esas de la televisión,

con los ojos azules, el pelo como el sol, y el cuerpo de

astilla. Me dije a mí misma: Ricky, yo sé que tú me

quieres así, pero el espejo me engaña, me habla y me

dice que esa imagen que yo veo no es la misma que

conocen tus ojos. Lloré, y de alguna manera que no

recuerdo quebré aquel horrible espejo, aquella horrible

imagen.

Ricardo [Para sí] —Estaba sentado comiendo

inconscientemente, porque mi mente no estaba sentada

en aquella mesa. Yo estaba hablando conmigo mismo,

le pregunté a mi razón: ¿Por qué cuando Laura se ve en

el espejo, no mira su pelo, el dorado de su piel, su

sonrisa, y sobre todo su alma?

Laura [Para sí] —Si todo el mundo fuese como

Ricardo, yo no estaría aquí.

Narrador —Pasó una semana, todo había cambiado

Tocan a la puerta, Laura abre.

Laura —Diana, hace tanto tiempo que no nos

veíamos, ¿Cómo estás?

Diana —Laura, ¿Cuántas libras has rebajado?

Laura [Para sí] —Diana se veía impresionada, era

como si me admirara, yo actué, como en mis tiempos

de juventud, cuando soñaba con actuar como esas

mujeres blancas, rubias, de ojos color cielo y rizos color

sol. Continué con la charla, [A Diana] pues mira Diana

he rebajado 18 libras, pero mi meta es rebajar 75 libras

más. ¿Sabes Diana?, yo me propuse rebajar el día

después de tú haber venido.

Diana [Para sí] —Los ojos de Laura eran otros,

aquellos ojos estaban perdidos, yo no le dije nada. [A

Laura] Laura, ¿Yo te dije algo? Laura tú sabes que a veces

las personas decimos cosas o hacemos algún gesto sin

ninguna malicia, pero éstos pueden ser tomados a mal.

Laura, te ves hermosa, como una flor recién nacida, pero

para mí tú siempre serás simplemente Laura, mi amiga

y confidente.

Laura —Diana, no pienses que yo me fijé en ti, yo

me fijé en mí.

Diana —¿ Hace cuánto te sentías incómoda con tu

figura?

Laura —Hace mucho más de lo que tú imaginas.

Diana —Eres una gran actriz, porque nunca lo noté.

Laura [Para sí] —Ahora también me consideraban

actriz

Diana—Laura, y, ¿Qué tú vas a hacer con la ropa

que usabas antes?

Laura —Botarla o regalarla, porque ya no me sirve.

Diana —Ésta será una nueva vida para ti.

Laura —Pero si yo no he rebajado tanto, sólo unas

tallas.

Diana —No menosprecies este logro, Laura. Tú

sigue la dieta y no la dejes por nada, ya sabes que

cualquier cosa me llamas, nos vemos, ya me tengo que

ir. [Para sí] Por primera vez sentí grandes deseos de irme

de la casa

Laura [Para sí] —Sentí diferente a Diana, la llevé

camino a la puerta, y le sonreí. [A Diana] Adiós, Diana.

Narrador —Pasaron los días y Laura seguía

aferrada a su dieta, pero al mirarse al espejo veía un

cuerpo deforme. En el día no comía y sentía unos leves

mareos, pero a esto nunca le puso la menor importancia.

Suena el teléfono.

Laura —Buenas tardes.

Rocío —Hola Laura, te habla Rocío, hace tiempo

que no nos comunicábamos, y decidí llamarte.

Laura —Hola Rocío, ¡Qué lindo oír tu voz!, ¿Cómo

te va?

Rocío —Como siempre. Laura, háblame de ti.

Laura —Bueno yo estoy a dieta, Diana vino hace

unas semanas y me juró que me veía diferente, se veía

tan asombrada, y Ricardo se ve incluso un poco

asustado, pero yo sé que lo que hacen y dicen es por

amor, si tú vienes y me ves notarás que no soy nada

más que la gordita graciosa de siempre.

Recio —Y, ¿Qué dieta estás haciendo Laura?

Laura —La única que funciona, no comer.

Rocío —Laura, ve a un doctor.

Laura —Sí, luego, ahora no tengo deseos de ir a

ningún lugar.

Rocío —¿Estás deprimida?

Laura —No, lo que pasa es que ya dejó de

divertirme ser la payasa del circo y el centro de atracción

al que todos señalan.

Rocío —Todos te quieren como eres.

ENTRA A NUESTRO WEB SITE Y CONCLUYE DE LEER ESTA HISTORIA.

ESCUCHA TU VOZ INTERIOR DÍA A DÍA

servido por Myriam sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Myriam

CRUZANDO EL PUENTE

Puerto Rico
ver perfil »
contacto »

Fotos

Myriam Meléndez todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera