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Terra
La Coctelera

¿PORQUE NO ACABAN DE LLEGAR?

Venga gente de otros mundos

vengan conozcan el nuestro

niebla por el mucho “smoking”

carros y muchos camiones

que va tan de prisa

y tan ligero como si no

fuéramos a llegar

a la meta que queremos

La gente más cerrados

en ellos mismos

las cosas están muy caras

y los niños se ven tristes

Dígamen extraterrestres

¿hay guerras en sus planetas?

¿y niños muriendo de hambre?

porque aquí por un pedazo

de tierra y siendo todos hermanos

día a día hay más guerras

pues no somos muy unidos

y todos los problemas crecen

Si nos piensan visitar

¿pues a quien va a avisar?

pues no hay un solo gobierno

y todos los poderosos

con guerras saben hablar

Por eso será señores que no acaban de llegar

UN ÁNGEL

Un ángel ha bajado del cielo

a observar la vida terrenal

y llora porque es que no comprende

de que los hombres no dejan de pecar.

Se asombra que hombres y mujeres

adulteran y pecan sin cesar

sin importarles que son ellos

el ejemplo del futuro de los

niños por llegar.

El tiempo que mira al otro

lado y ve a un viejito pasar

que va con cosas personales

que calga en un carrito de compras.

Y la gente no lo ven ni lo saludan,

y no saben si esta noche comerá,

o si tiene un techo para cobijarse,

no señores eso ya no ha dejado de importar

El ángel mira con espanto todo esto,

el amor se ha enfriado de verdad,

ya no ayudamos a nuestros hermanos

pues todo el mundo tiene mucha

prisa y mucho que trabajar.

No sabemos si el vecino esta enfermo

ni tenemos tiempo para dialogar, porque

estamos tan de prisa, y tan de prisa,

y tan de prisa que el amor se ha enfriado de verdad.

El ángel se le acerca a una señora,

que cinco niños tiene que criar

ve que trabaja muy pero muy

fuerte con sus ventas de frituras

para sus niños en alimentar.

Que triste es la vida en la tierra

observa el ángel al volar

los que tienen, tiene demasiado

y los pobres son pobres de verdad.

Myriam Meléndez

MENSAJE EXCLUSIVO PARA MIS AMIGAS

Porque soy una mujer como cualquier otra y porque soy una mujer única, un día, hace muchos años decidí sentarme a escribir. A través de la escritura hice muchos de mis sueños realidad. Cuando quise volar lo hice, cerré mis ojos y estaba en un avión, o volaba cerca de una paloma.

No aceptes el maltrato. Tú no eres inferior a nadie, tú vales mucho. Tú eres un ser creado por Dios a su imagen y semejanza. Tú no mereces ser usada, amiga. Tú mereces ser feliz. Tú mereces ser tú misma, porque tú mereces lo que todos buscamos: libertad.

Y aún yo sigo volando como la primera vez.

Cuando no puedo hacerlo a través de la escritura, lo hago a través de una sonrisa.

Amiga espero verte pronto.

INTRODUCCIÓN

Una de las satisfacciones que he tenido en esta vida

ha sido la de poder escribir. Escribir para mí es como

respirar. De las cuatro obras que aparecen a

continuación, tres han sido presentadas en diversos

teatros de Puerto Rico con mucho éxito. La obra Los

Cinco Amigos fue Premiada con el Premio Remache en

el 2002. Los poemas y pensamientos intentan servir

como un mensaje de aliento y esperanza, como un

humilde tributo a los que no tienen voz.

A CONTINUACIÓN

Te quiero como eres —Laura es una mujer obesa,

pero su problema no se fundamenta en esto sino en la

figura que a diario sus ojos ven en el espejo. Ricardo es

el esposo de Laura, este personaje representa a las pocas

voces de aliento que una mujer cosmopolita puede

escuchar.

¿Cruzarán el Puente del amor?

Los Cinco amigos —Pedrito, Cano, Leonardo,

Rodrigo y César son cinco amigos que se reunen luego

de haber estado un largo tiempo sin verse. Ahora se

encuentran estos cinco amigos, con sus cinco fantasmas

del pasado, del presente, y del futuro.

¿Cruzarán el Puente de la amistad?

Ramón —Ramón es uno de los miles de seres que a

diario viven con la soledad, encerrado en un sucio

apartamento lucha contra los tormentos de los amoríos

a los que despreció. Ahora, según él, todas las mujeres

del mundo son sus hijas, y él es el Padre de la

femeneidad.

Su hijo Samuel carga sobre sus hombres con una

sola pregunta, ¿los errores se llevan en la sangre?

¿Cruzarán el Puente del dolor?

El Auditor —Cuando los problemas parecen no

tener un fin, recurrimos a Dios, y le preguntamos, ¿por

qué? Esta respuesta le es entregada a Nomad y a Estrella

a través de un auditor.

¿Cruzarán el Puente de la fe?

Te invito a Cruzar el Puente.

Gustosamente,

Miriam Meléndez

Éxito

Pensamientos genuinamente míos y tuyos

1-Hirientes son la mentira y el engaño, quien no mira a mis ojos oculta una verdad o una debilidad, y no me gustan las dudas.

2-La hipocresía y la maldad sólo pueden tener como hogar a un corazón oscuro.

3-Da el mensaje, pero primero enséñatelo a tí, por favor.

4-La vida es muy corta, no le temas a este nuevo despertar, pues es sólo un parpadear.

5-Si no hay alimento en tu casa dile al Creador: hoy voy ayunar en bendición de los que no te conocen.

6-¿En medio del camino, sin saber hacia dónde caminar? A mí también me pasó, yo tomé un poco de agua, descansé y unos días, meses, instantes después comprendí que aquí debía estar.

7-Mi perro ladra y muerde, tiene dientes, y a veces me parece malagadecido, ya no sé si es perro o humano.

TE QUIERO COMO ERES

Narrador —¿Adónde llega una mujer para

encontrar su belleza externa, y hasta qué punto

su alrededor la transforma? Todo esto lo

descubrí un día...

Laura [Para sí] —Un día a eso de las 11:30 a.m., me

senté a respirar, a meditar un poco y a olvidar la rutina

de mi vida singular, no me quejo, pues mi casa es una

normal, tiene todas las paredes pintadas de blanco, el

jardín está a mi gusto, y en mi cama habita un doble

calor, el mío y el de mi esposo Ricardo, él siempre me

ha ayudado. No sé por qué, pero desde hace unos días

siento que algo se ha apoderado de mí para hacerme

dudar de su amor. No dije nada, me encerré en el cuarto,

a media luz, y comencé a desvestirme, mi cuerpo se veía

como una protuberancia, me paré frente al espejo y sólo

pude llorar. Al día siguiente, aquella mujer que era yo,

había cambiado.

Laura —¿Cómo te fue hoy en el trabajo, mi amor?

Ricardo —Como siempre, Laura, ¿Qué hiciste de

comer?

Laura [Para sí] —Ricardo no me preguntó por mí,

él sólo tenía hambre. Así que no le dije nada y le serví la

comida.

Ricardo [Para sí] —Laura no me contestó, sólo me

sirvió la comida. Parecía molesta, yo estaba cansado, y

no le dije nada, eso sí, le lancé mi mejor sonrisa.

Laura [Para sí] —Entonces Ricardo me lanzó la más

bella sonrisa, la misma sonrisa que me sonrojaba,

aproveché el momento y le pregunté: Ricardo, ¿Me veo

gorda?

Ricardo [Para sí] —Laura siempre aprovechaba mis

sonrisas para preguntarme cosas sobre las que conocía

la respuesta, así que respiré hondo y le contesté con otra

pregunta: ¿Otra vez la misma pregunta?

Laura —Ricardo yo pienso que tú estás conmigo

por lástima.

Ricardo [Para sí] —Laura siempre acostumbraba,

por lo menos una vez a la semana, entrar al mismo

detalle, volví a respirar y le dije: Laura si tú quieres

rebajar tienes que utilizar tu fuerza de voluntad, de otra

manera esta discusión no tiene ninguna importancia.

Laura —Ricardo hoy me noté las piernas más

hinchadas que nunca, la gordura me está matando.

Ricardo —Yo no te quiero ver deprimida, yo quiero

volver a ver tu sonrisa. ¿Por qué no vamos a un doctor

para que te evalúe?

Laura —Ricardo los doctores siempre me dicen lo

mismo, haz ejercicio, elimina las calorías, yo necesito

un milagro, un acto de magia o de fe, a cada instante

sueño con abrir mis ojos y despertar de esta pesadilla.

Ricardo, dime que no estoy gorda, dime que todo esto

es un cuento, una mentira.

Ricardo —Laura despierta a la realidad, si tú no te

quieres ayudar, yo no puedo hacer nada por ti, tú tienes

que poner de tu parte.

Laura —Yo sí voy a poner de mi parte, ya verás.

Voy a comprar la máquina nueva que salió para hacer

ejercicios, y me voy a comprar también unas pastillas

que están anunciando para rebajar. Ya verás Ricardo, te

digo que no voy a necesitar de ningún doctor, porque

yo voy a rebajar por mi propia cuenta, y rápido.

Ricardo —Mi vida, en la marquesina hay como

cinco máquinas de esas, y, ¿Ahora vas a comprar otra?

Tú las usas por unas cuantas semanas y luego dices que

no sirven. Con las pastillas es lo mismo, ¿Cuántos potes

de pastillas has comprado y luego dejas el frasco a mitad,

porque según tú no hacen nada o porque te caen mal?

Laura —Ricky, en mi interior creo que yo nunca

podré rebajar, mi interior me dice que esto es un castigo

de mi organismo para estropear mi alma.

Ricardo —En este camino no vas a andar sola, yo

lo voy a recorrer contigo hasta el final. Lo que te digo es

que yo no quiero que te vayas a enfermar.

Laura —Bueno, yo hoy no voy a comer. Voy a

empezar a hacer dieta desde hoy.

Ricardo [Para sí] —Laura entró a su cuarto, nunca

la había escuchado hablar con tanta seguridad. Esta vez

yo sentí que las cosas serían diferentes. Cuando yo me

enamoré de Laura ella ya estaba gordita. Por eso en las

noches cuando rezo le pido a Dios porque ella cambie y

que aunque sea por un momento Laura pueda verse

desde mis ojos.

Laura [Para sí] —Entré a mi cuarto con una

seguridad que intimidaba. Comencé a hablar sola, como

en mis días de juventud, aquellos días en los que soñaba

con ser una reina de belleza como esas de la televisión,

con los ojos azules, el pelo como el sol, y el cuerpo de

astilla. Me dije a mí misma: Ricky, yo sé que tú me

quieres así, pero el espejo me engaña, me habla y me

dice que esa imagen que yo veo no es la misma que

conocen tus ojos. Lloré, y de alguna manera que no

recuerdo quebré aquel horrible espejo, aquella horrible

imagen.

Ricardo [Para sí] —Estaba sentado comiendo

inconscientemente, porque mi mente no estaba sentada

en aquella mesa. Yo estaba hablando conmigo mismo,

le pregunté a mi razón: ¿Por qué cuando Laura se ve en

el espejo, no mira su pelo, el dorado de su piel, su

sonrisa, y sobre todo su alma?

Laura [Para sí] —Si todo el mundo fuese como

Ricardo, yo no estaría aquí.

Narrador —Pasó una semana, todo había cambiado

Tocan a la puerta, Laura abre.

Laura —Diana, hace tanto tiempo que no nos

veíamos, ¿Cómo estás?

Diana —Laura, ¿Cuántas libras has rebajado?

Laura [Para sí] —Diana se veía impresionada, era

como si me admirara, yo actué, como en mis tiempos

de juventud, cuando soñaba con actuar como esas

mujeres blancas, rubias, de ojos color cielo y rizos color

sol. Continué con la charla, [A Diana] pues mira Diana

he rebajado 18 libras, pero mi meta es rebajar 75 libras

más. ¿Sabes Diana?, yo me propuse rebajar el día

después de tú haber venido.

Diana [Para sí] —Los ojos de Laura eran otros,

aquellos ojos estaban perdidos, yo no le dije nada. [A

Laura] Laura, ¿Yo te dije algo? Laura tú sabes que a veces

las personas decimos cosas o hacemos algún gesto sin

ninguna malicia, pero éstos pueden ser tomados a mal.

Laura, te ves hermosa, como una flor recién nacida, pero

para mí tú siempre serás simplemente Laura, mi amiga

y confidente.

Laura —Diana, no pienses que yo me fijé en ti, yo

me fijé en mí.

Diana —¿ Hace cuánto te sentías incómoda con tu

figura?

Laura —Hace mucho más de lo que tú imaginas.

Diana —Eres una gran actriz, porque nunca lo noté.

Laura [Para sí] —Ahora también me consideraban

actriz

Diana—Laura, y, ¿Qué tú vas a hacer con la ropa

que usabas antes?

Laura —Botarla o regalarla, porque ya no me sirve.

Diana —Ésta será una nueva vida para ti.

Laura —Pero si yo no he rebajado tanto, sólo unas

tallas.

Diana —No menosprecies este logro, Laura. Tú

sigue la dieta y no la dejes por nada, ya sabes que

cualquier cosa me llamas, nos vemos, ya me tengo que

ir. [Para sí] Por primera vez sentí grandes deseos de irme

de la casa

Laura [Para sí] —Sentí diferente a Diana, la llevé

camino a la puerta, y le sonreí. [A Diana] Adiós, Diana.

Narrador —Pasaron los días y Laura seguía

aferrada a su dieta, pero al mirarse al espejo veía un

cuerpo deforme. En el día no comía y sentía unos leves

mareos, pero a esto nunca le puso la menor importancia.

Suena el teléfono.

Laura —Buenas tardes.

Rocío —Hola Laura, te habla Rocío, hace tiempo

que no nos comunicábamos, y decidí llamarte.

Laura —Hola Rocío, ¡Qué lindo oír tu voz!, ¿Cómo

te va?

Rocío —Como siempre. Laura, háblame de ti.

Laura —Bueno yo estoy a dieta, Diana vino hace

unas semanas y me juró que me veía diferente, se veía

tan asombrada, y Ricardo se ve incluso un poco

asustado, pero yo sé que lo que hacen y dicen es por

amor, si tú vienes y me ves notarás que no soy nada

más que la gordita graciosa de siempre.

Recio —Y, ¿Qué dieta estás haciendo Laura?

Laura —La única que funciona, no comer.

Rocío —Laura, ve a un doctor.

Laura —Sí, luego, ahora no tengo deseos de ir a

ningún lugar.

Rocío —¿Estás deprimida?

Laura —No, lo que pasa es que ya dejó de

divertirme ser la payasa del circo y el centro de atracción

al que todos señalan.

Rocío —Todos te quieren como eres.

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